Nuevamente, hay que tomar en cuenta que la UnADM es una escuela que requiere organización del tiempo y priorización de actividades. Por ello, enseguida enlisto los potenciales distractores que podrían interferir en mi desempeño académico, y cómo lidiar con ellos.
- Redes sociales: En la actualidad, pasar parte de nuestro día en redes sociales ha llegado a ser un hábito tan común como ducharse. Pero este, como muchos otros hábitos, es perjudicial si no nos ponemos un límite. Así que, para lidiar con este distractor inevitable en estos tiempos, decidí destinar ciertos horarios en el día, de 10 a 15 minutos (no más), para estar al pendiente de las redes.
- Ruido de mi familia y mis mascotas: Aunque una persona cuente con toda la disposición de aprender, a veces el ruido puede ser un impedimento. Mi solución es a)destinar un espacio alejado del ruido para realizar mis obligaciones escolares (mi habitación), y b)procurar estudiar en horas en que no se hagan muchas actividades en el hogar, es decir, muy temprano en la mañana o ya por la noche.
- Estudiar con hambre, o estudiar con el estómago demasiado lleno: Similar al caso de arriba, a veces el distractor es ajeno a las ganas de aprender el estudiante. Para no pensar en cuánta hambre tengo o qué tan pesada me cayó la comida en vez de comprender lo que estoy leyendo, voy a comer un aperitivo significativo pero ligero antes de estudiar.
- Postergar las actividades: La confianza es el peor enemigo del tiempo. Con ayuda de mi agenda semanal, ya destine varios horarios a la semana para no terminar con una carga excesiva de trabajo.
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